¿Sabes qué dice de ti una lista de palabras prohibidas?

Cuando nos pusimos a construir nuestro Manual de estilo y narrativa corporativa, una de las primeras cosas que hicimos fue levantar una lista de todo lo que no queríamos escribir nunca más. Términos prohibidos, vicios de redacción, clichés que la IA reproduce por defecto y que, sin darnos cuenta, habíamos normalizado.

El resultado fue incómodo pero muy revelador.

Cuando escribes "excelente", "vanguardista" o "totalmente adaptado a las necesidades del cliente", no estás describiendo absolutamente nada. Estás ocupando espacio. La calidad no se adjetiva, se demuestra. Y si necesitas ese adjetivo, probablemente es porque el dato que lo respaldaría no está. ❌

Lo mismo pasa con los verbos de intento: "trataremos de", "buscaremos", "intentaremos". Cada vez que los usas, estás introduciendo una duda donde debería haber una certeza. 🎯

O con los adverbios de intensidad: "altamente eficiente", "sumamente riguroso". Suenan a mucho y dicen poco. Si algo es eficiente, explica en qué medida y para qué proceso. Si no puedes, quita el adverbio.

Definir lo que no eres obliga a ser honesto sobre lo que sí eres. ✅

Y esa honestidad, trasladada a cómo escribes, es lo que hace que un documento suene a criterio y no a relleno.