Durante julio y agosto aprovechamos un ritmo algo diferente para hacer algunas de esas cosas que nos generaban curiosidad o que llevábamos tiempo queriendo abordar, pero para las que nunca encontrábamos el momento.

Entre ellas, convertir parte de lo que hemos aprendido trabajando en documentación que pueda ser utilizada por otras personas del equipo. Hemos preparado contenidos sobre visualización de datos, Power BI e inteligencia artificial a partir de conocimientos que muchas veces adquirimos de forma dispersa: investigando, probando, equivocándonos y resolviendo problemas concretos.

Que la información esté disponible no significa que el conocimiento sea accesible.

Aportar valor ha significado encontrar, relacionar y seleccionar esa información para transformarla en un conocimiento organizado, comprensible y reutilizable. Documentar obliga a detenerse, ordenar lo aprendido y explicar no solo cómo se hace algo, sino también por qué se hace de esa manera.

En el caso de la visualización de datos, este proceso también ha supuesto regresar a autores y teorías que explican cómo percibimos, organizamos e interpretamos la información: desde Bertin, Tufte y los principios de la Gestalt hasta los estudios sobre percepción gráfica, atención visual, carga cognitiva y color.

De ese trabajo nace la presentación que comparto hoy. No como un contenido cerrado, sino como el comienzo de una serie en la que iremos profundizando en algunas de estas ideas.

Porque comunicar también es una forma de devolver el conocimiento al espacio común.

Y quizá ordenar sea también una forma de compartir.